Santa muerte quien llegó a mi vida para quedarse y ser parte de mi día a día. Divina madrina, tú que eres la única que puede ayudarme y abrazarme como una madre, quiero rogarte que me ayudes a que cada uno de los enemigos/as, personas que sólo quieren verme perder y seres que sólo tratan de hacerme mal, que se conviertan en unos corderitos mansos incapaces de afectarme a mi y mis seres amados.
Estoy harto/a de las envidias y por ello, es que oro a ti santísima para que cada una de esas personas que sólo quieren afectarme se conviertan en mansos corderos incapaces de hacerme algo, que me olviden, que no me tengan presente y que a partir de este preciso instante, con tu bendición y con tu poderosa guadaña no haya mal que me afecte.
Con tu presencia y con la bendición de Dios padre, hijo y espíritu santo, te pido que no haya mal que me toque y que esas personas que me quieren ver mal, sean mansos corderos ante mí y sigan con una vida dejando de afectar a otras personas. Por favor madrina, te encargo que (dí el nombre) no vuelva a meterse conmigo y se convierta en un manso cordero.
¡Amén!