Madrina y divina protectora, mi querida niña blanca quien me abraza cada día al despertar y me arropa al ir a descansar. Con toda la devoción de mi corazón y mi alma, quiero pedirte que me concedas que todas las cosas salgan bien y como lo necesito.
Eres la única que comprende que si esto no cambia y se hace positivo, terminaré con muchos problemas y por eso mi querida madrecita, me entrego fervientemente y suplico tu auxilio. Tú, patrona que siempre me escuchas, permite que todo salga bien con (dí lo qué necesitas)
A partir de ahora sé que la decisión que tomes, será sólo para ayudarme y agradeceré plenamente que sea para bien o para mal, puedas guiarme siempre llevando la gloria de Dios y expresando todo mi amor hacia ti. ¡Gracias madrina de mi corazón!
¡amén!