Poderosa, milagrosa y bienhechora santísima muerte, mi vida está rodeada de envidias y energías negativas que me han absorbido y me han provocado perder el rumbo. Por eso, querida patroncita, acudo ante ti y entregándote mi corazón y mi libre albedrío quiero suplicarte que acabes con toda envidia que aseche en mi vida.

Permite que mi vida tome el camino de la luz, abundancia y misericordia, pues sé que con tu divina presencia, mi vida se transformará y con la gloria magnificada de Dios, todo saldrá como siempre he anhelado.


Santísima muerte quien sólo Dios y tú habitan en mi vida, te ruego que erradiques todo el odio hacia mi, y me permitas tener una vida para perdonar y no odiar a nadie, pues es un sentimiento que no me permite acercarme a ti. Gracias pues ahora, mi vida se transformará y el odio desaparecerá.

 ¡amén!