"¡Oh, Santa Muerte, poderosa y eterna! 

Tú que tienes el dominio sobre la vida y la muerte, tú que eres justa y misericordiosa con tus devotos, te pido humildemente que me protejas de todo mal.

Aleja de mí y de los míos a los enemigos, a los chismosos, a los falsos amigos, a los que me quieren hacer daño con sus palabras o sus hechos. Corta con tu guadaña todo lo negativo que me rodea, y haz que solo llegue a mí lo bueno y lo positivo.

¡Oh, Santa Muerte, escucha mi súplica y dame tu bendición! 

Haz que tu manto blanco me cubra y me resguarde, y que tu luz me ilumine y me guíe. Concédeme la paz, la tranquilidad y la seguridad que tanto necesito en estos tiempos difíciles.

¡Oh, Santa Muerte! 

te doy las gracias por tu bondad y te ofrezco esta ofrenda (menciona tu ofrenda) como muestra de mi gratitud y mi amor.
Amén".