Santa muerte que me despierto pensando en ti y te encargo todo mi camino, mi niña hermosa requiero de tu ayuda, de tu cuidado y aunque sé que siempre lo haces, tengo miedo de salir de viaje sin ti. Madrina acompáñame en este camino y aleja todo mal de mí.

Preciosa niña que al salir de viaje no haya mal que se quiera apoderar de mi destino, llévame con bien y también te suplico que cuides a mis personas amadas, que no haya nada que los afecte mientras yo esté lejos para cuidarlos.


Confío plenamente en tu palabra y mi niña querida te agradezco que me acompañes en cada viaje que haga, nunca olvidaré todo lo que haces por mi y sabes que en todo momento podrás contar con mi amor y ferviente devoción. 

¡AMÉN!