Niña Blanca que escuchas mi ruego, acudo ante ti para rogarte y pedir por tu ayuda. Tú como el ángel dual de la vida y quién me guiará en mi último momento, te suplico, me arrodillo ante ti para pedirte que me ayudes con esta cantidad de dinero.

Tu sabes muy bien que no te rogaría con tanto fervor por conseguir este dinero que me sacará de un apuro, así como tú, que me escuchas y me cuidas en cada instante de mi vida.

Patrona, santísima muerte, escucha mi ruego y colocaré una veladora dándote las gracias por siempre escucharme. Te amo tanto mi niña y sabes que daría la vida misma por ti. Gracias, Gracias, Gracias por estar presente en mi vida y seré paciente porque sé que me concederás este favor que te suplico.