Santa muerte poderosa, bendita y llena de bondad, acudo a tu presencia para que las maldiciones en mi vida acaben, te requiero, pues confío plenamente en tu presencia para que mi vida se transforme en algo grato y positivo.
Quiero acabar con toda clase de problemas que se han transmitido, que la energía impura que habita a mi alma, aura y camino, sea erradicada con tu guadaña poderosa y que las cosas vuelvan a alinearse hacia un camino lleno de luz.
Tú, la única y poderosa patrona de los olvidados, te suplico que me cumplas este milagro que todas las maldiciones que tanto mi familia como yo hemos sufrido, se rompan para volver a sentir un motivo para vivir al máximo.
¡amén!